Hay una idea instalada de que la buena terapia es la terapia breve. Diez sesiones, protocolo, alta. A veces es cierto. A veces no.
Cuando lo que estás trabajando es una transición concreta (un duelo cerrado, una decisión, una crisis específica), la terapia breve puede ser exactamente lo que necesitas. Cuando lo que estás trabajando son patrones que se entretejen en tu historia, la terapia breve es como pedirle a un sastre que te cosa un traje en una hora.
El tiempo del proceso es el tiempo que el proceso necesita. Ni más, ni menos.



